Mi primer contacto con la música fue en casa cuando era un niño. Mi abuelo Roberto Almeida me enseñó a tocar mis primeros acordes y ritmos con un viejo timple.
A los siete años mi madre me matriculó en la escuela de folclore del cabildo que había cerca de casa. Allí seguí estudiando timple con un profesor llamado Enrique Gómez.
Pasado algún tiempo comencé a aprender a tocar la guitarra en la misma escuela, mi primera profesora de guitarra se llamaba Andy. En la escuela había una especie de premio al final de cada curso para el alumno que sacaba la mejor nota con su instrumento, el premio era no pagar la matrícula del curso siguiente, en poco tiempo me aprendí todo el repertorio de canciones que formaban el método de la escuela. Recuerdo con alegría que estuve varios años sin tener que pagar. Durante un tiempo colaboré con los profesores enseñando a los alumnos que estaban empezando. Posteriormente allí recibí clases de guitarra clásica durante un curso con un profesor que se llamaba Humberto.
Actué con la agrupación folclórica de la escuela, tocando la guitarra y el timple en varias fiestas patronales.
Al finalizar en la escuela actué dos veces en el teatro del antiguo CIC interpretando varias piezas para guitarra clásica con mis compañeros.